Tengo pocos años para darme por vencida, pocos abriles para no engalanar al amor, pocas primaveras para sentirme marchita; propiedades ninguna, madrigueras me faltan, hasta el abrigo de unos brazos me son esquivos, los rayos del sol me quedan muy lejos, cada vez más canas y más preguntas.
Dos alas cansadas me pesan en la espalda, henchidos los músculos de la bronca, dos manos insuficientes, los labios fríos y opacos, la piel convicta y raída como un viejo edredón.
Tengo un par de amigos de fierro, la sonrisa inigualable de mi hija, una sensación de poder, una realidad siempre alternativa, una idea ideal del ser, una necesidad de juntar mi soledad con la tuya, una búsqueda incesante y apática, un dolor, una lágrima y cada vez más convicción de oprimir ctrl+alt+supr al los engañosos conductos del amor mundano, de dos que son dos y jamás fueron uno.
Tengo mucha incertidumbre.
Pero tengo pocos años, y quizá mucho por venir, tengo tiempo para descubrir: como, cuando y porque?.
Puede que esto que mencionas sea vivir, Laura.
ResponderEliminarGracia por leerme. Un saludo.
siento que soy yo atravez tuyo, diciendo todo eso que decís y que siento...
ResponderEliminar