Que agotada estas alma mía, y eso que apenas hemos empezado a transitar la vía, que cansada te siento, como una carga entre mis manos, como un dolor en el pecho, la vida sigue y tu ni esperas, llegara el día, el momento, aquellos dos segundos volverán a franquearte el paso y entonces revivirás mi alma, simplemente, ahora espera que mas nos queda que aguardar y mientras tanto, por las dudas, reírse mirando nubes, llorar de pena la luna.
Alma mía, no te apagues, aquí cerca esta mi cuerpo que a través de mi sangre y mis músculos te da calor para que no sucumbas al frío. Sostén el cuerpo alma mía, lo demás esta por verse, osea no sabemos de que tratara, por ello debemos mantenernos alerta y esperanzadas, nada ha de ser mas fuerte que esta pequeña muerte.
Antes todo era de luz y de azahar, todo se veía tras el feliz velo del amor, hoy nos queda mi alma comulgar con la estrechisima soledad de que gozamos, en estos pequeños ratos, donde te me escapas por los dedos y te volves palabra, ya podremos levantarnos y andar, andar firmes bajo el firmamento, erguidas, altaneras, victoriosas.
No te escapes con aquel rayo de luz, no te pierdas tras el humo de este cigarrilo que nos consume la vida y el arrojo, no te guardes por nada. La vida nos espera aqui afuera de nosotras mismas para andarla y andarla.
De Laura para Cinthia'12
miércoles, 18 de abril de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Gorriones en el estomago...
Y una gran colección de mariposas disecadas, que reviven de a una y con su aleteo me ponen a vibrar de cuerpo entero, produciendo fallas motrices en músculos directamente ligados a la comunicación de humano a humano; lo cual acarrea consigo graves faltas a la lengua universal y sobre todo me induce a repetir el tema de mis conversaciones sociales una y otra y de nuevo otra vez.
A eso he de sumarle otras tantas deficiencias motrices, me tropiezo con facilidad cuando allá arriba cerca del tejado, encuentro flotando esa mirada inquietante que mucho tiene que ver con estos males. Cada tanto quedo con los ojos fijos mirando hacia ningún lado, enredando aquellos dedos con los míos, soñando, imaginando contactos de toda clase.
A veces también por los ojos, se me escapa el espíritu de mis gorriones, salen volando en bandada para estrellarse porque están ciegos... suspiros también se me escapan y eso que me los había tragado todos un buen día y ya no pensaba volver a liberarlos bajo ningún pretexto; pero se me salen, y como no he de aprisionar nada en este planeta de locos, los dejo. No es fácil hacer lo deberes, cumplir con los mandados y concentrarse, todo a pulmón, debo conseguir estabilizarme!!!
Cuando alguien me pregunta algo, lo tiene que hacer dos veces, por eso las demás personas aprendieron a esperar mis respuestas con paciencia y a no dirigirme la palabra cuando ando muy atacada.
Otras veces, me olvido de todo esto y ando con cara larga, haciéndome cuestionamientos engorrosos y preguntas al azar solo para despistarme. A una le cuesta reconocerse ciertas cosas, porque el engaño resulta mas atractivo si lo demás nos da temor, y temor yo tengo mucho, siempre tuve, hasta a la oscuridad, y todo porque desde chica pude sentir cosas que nunca han estado ahí, bloqueando con facilidad mis otros cinco sentidos. Que ahora están todos agudizados a la vez que aletargados y en este descontrol fisico-quimico yo ando mis días iguales y los sorpresivos. Y sigo garabateando cosas en cada papel que encuentro.
Las soluciones fáciles nunca las encuentro, por eso he dejado de buscarlas y simplemente me dedico a pensar que no se nada, y que todo lo que pase no podrá jamás y nunca abrirme las fauces grande y dejarme la boca desgarrada de dolor, todo sea por el bien de mis gorriones no vaya a ser que en serio se me escapen por la garganta y se sientan presos fuera de mi estomago.
LauraAve'12.
A eso he de sumarle otras tantas deficiencias motrices, me tropiezo con facilidad cuando allá arriba cerca del tejado, encuentro flotando esa mirada inquietante que mucho tiene que ver con estos males. Cada tanto quedo con los ojos fijos mirando hacia ningún lado, enredando aquellos dedos con los míos, soñando, imaginando contactos de toda clase.
A veces también por los ojos, se me escapa el espíritu de mis gorriones, salen volando en bandada para estrellarse porque están ciegos... suspiros también se me escapan y eso que me los había tragado todos un buen día y ya no pensaba volver a liberarlos bajo ningún pretexto; pero se me salen, y como no he de aprisionar nada en este planeta de locos, los dejo. No es fácil hacer lo deberes, cumplir con los mandados y concentrarse, todo a pulmón, debo conseguir estabilizarme!!!
Cuando alguien me pregunta algo, lo tiene que hacer dos veces, por eso las demás personas aprendieron a esperar mis respuestas con paciencia y a no dirigirme la palabra cuando ando muy atacada.
Otras veces, me olvido de todo esto y ando con cara larga, haciéndome cuestionamientos engorrosos y preguntas al azar solo para despistarme. A una le cuesta reconocerse ciertas cosas, porque el engaño resulta mas atractivo si lo demás nos da temor, y temor yo tengo mucho, siempre tuve, hasta a la oscuridad, y todo porque desde chica pude sentir cosas que nunca han estado ahí, bloqueando con facilidad mis otros cinco sentidos. Que ahora están todos agudizados a la vez que aletargados y en este descontrol fisico-quimico yo ando mis días iguales y los sorpresivos. Y sigo garabateando cosas en cada papel que encuentro.
Las soluciones fáciles nunca las encuentro, por eso he dejado de buscarlas y simplemente me dedico a pensar que no se nada, y que todo lo que pase no podrá jamás y nunca abrirme las fauces grande y dejarme la boca desgarrada de dolor, todo sea por el bien de mis gorriones no vaya a ser que en serio se me escapen por la garganta y se sientan presos fuera de mi estomago.
LauraAve'12.
jueves, 23 de febrero de 2012
Manuel Manía
A un fondo vacío, a un receptor mudo, a quien van a parar estas notas.
Afuera hay sol, aquí dentro nubes que amenazan con romperse estrepitosas, ante cualquier grito o llanto.
Un caballero apuntando una dama, libros leídos a mucha prisa, abrazos cansados, risas que resuenan en el propio eco del vacío.
Afuera hay viento, el sol se esconde tras una nube y sale de nuevo riendo burlón, de que otra forma sería, si me esta mirando justo a mí, que más querría que burlarse de mi suerte.
Soy un mendigo, y en un vaso de papel nadie alcanza a ponerme toda la vehemencia que necesito para recuperar mi cuerpo y hacerlo mío o, entregárselo sin recelo a cualquier postor dispuesto a saldar la cuota de arrojo que esta reclamando. Pero antes de apretar uno, debo tomar lo otro, estrujarlo en un abrazo meloso, saborearlo y luego, apoderarme de lo otro, aquello será fácil es un buen cuerpo. Cicatrices hay, claro, con 40 años cicatrices ha de haber, pero no se notan en la piel tan blanca de ese cuerpo, liso como un desierto. Claro que también hay un abismo y allí jamás tuve gobierno, se esconde una masa oscura y yo no se que es, un conejo sin orejas, desconozco su nombre, otro mendigo que en vez de ojos tiene dos huecos, si lo miras de frente podes caer y entonces Alicia y el agujero serán solo una parábola.
Después de las descripciones de mi caso, y eso solo para que se apenen, tengo que poner en marcha mi plan, conquistar mis deseos y, cumplir mi destino. Mi destino no son un par de cartas que juego como mejor puedo como dice la chilena, mi destino es un camino enrevesado, lleno de pozos y cambrón.
Y la meta difusa, opaca y errática.
................................................................................................ 1ª parte.
Laura Avellaneda.
Afuera hay sol, aquí dentro nubes que amenazan con romperse estrepitosas, ante cualquier grito o llanto.
Un caballero apuntando una dama, libros leídos a mucha prisa, abrazos cansados, risas que resuenan en el propio eco del vacío.
Afuera hay viento, el sol se esconde tras una nube y sale de nuevo riendo burlón, de que otra forma sería, si me esta mirando justo a mí, que más querría que burlarse de mi suerte.
Soy un mendigo, y en un vaso de papel nadie alcanza a ponerme toda la vehemencia que necesito para recuperar mi cuerpo y hacerlo mío o, entregárselo sin recelo a cualquier postor dispuesto a saldar la cuota de arrojo que esta reclamando. Pero antes de apretar uno, debo tomar lo otro, estrujarlo en un abrazo meloso, saborearlo y luego, apoderarme de lo otro, aquello será fácil es un buen cuerpo. Cicatrices hay, claro, con 40 años cicatrices ha de haber, pero no se notan en la piel tan blanca de ese cuerpo, liso como un desierto. Claro que también hay un abismo y allí jamás tuve gobierno, se esconde una masa oscura y yo no se que es, un conejo sin orejas, desconozco su nombre, otro mendigo que en vez de ojos tiene dos huecos, si lo miras de frente podes caer y entonces Alicia y el agujero serán solo una parábola.
Después de las descripciones de mi caso, y eso solo para que se apenen, tengo que poner en marcha mi plan, conquistar mis deseos y, cumplir mi destino. Mi destino no son un par de cartas que juego como mejor puedo como dice la chilena, mi destino es un camino enrevesado, lleno de pozos y cambrón.
Y la meta difusa, opaca y errática.
................................................................................................ 1ª parte.
Laura Avellaneda.
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