Desde tu balcón, ves pasar
los días como una batalla.
Y te bajas entonces,
a hacer tu lucha.
Esa lucha que es tu vida.
Que mueve e impulsa tus sentidos.
Yo desde mi terraza,
cuanto pájaros,
sumo estadísticas.
Bajo varias veces al día,
y camino por la playa,
sigo contando gaviotas.
Luego subo a mi barco;
tripulando a merced del mar,
va mi pequeña barca.
Vas descubriendo el mapa,
yo palpo el monte,
conocido, desierto.
Vamos de a poco, acercándonos
inexorablemente.
Lento se enrosca y engrana
un palpito, un leve sueño.
Y así despierta
un romance entre tibias llamas.
Caminando sobre lodo,
esquivando las flores del pantano,
se cruzan a veces tu paso y el mío;
se acercan, se separan, se confunden,
se alejan.
Vos en tu balcón, yo en mi terraza.
Soltando gorriones.
Siendo brazos y manos laboriosas;
huyendo y acercándonos
siempre como una danza.
Donde de a ratos, se acompasan,
iguales dos anhelos.
Cinthia'11.
sábado, 22 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Juan sin nada...
Dice Nicolás Guillen, Juan que luego "hace la cuenta y con lo básico, siente que ya tiene todo lo que debería tener"...
Yo tengo algunas cosas más de las que enumera Juan y sin embargo, a veces, en estas ganas de aferrarlo todo, termino por sentirme tan vacía como las playas en invierno, y a pesar de que en la imagen, sigue siendo y existiendo como playa, como lugar de encuentro, como el oasis palpable de los acalorados humanos que van sin falta cada verano para habitarla. Aún así en mi humanidad más repelente, esa que sin rodeos me convierte en un ser con los pies sobre la tierra, dicen algunos, o en gente de puras superficies dicen otros y viceversa todo según el ojo que lo mide, básicamente quiero más y no me alcanza. Inconformista.
Entonces ando rodando, dándole vueltas a un vacío que no existe, a una extraña sensación de necesitar lo que en sí, uno no podría poner en dos o tres palabras... y para contármelo me devano los sesos pedazo a pedazo, como una mandarina amarga, a dos días de madurar y, digo a dos días por que parecen las demandas de un niño malcriado, insatisfecho con el amor que le dan por doquier, los juguetes que le compraron el domingo anterior y la sonrisa hipnótica de casi todos los que lo rodean...
Más palabras que se redondearan un día.
P/D: " Solo y perdido se descubre en lo absurdo de no estar ni solo ni perdido y sin embargo, sin embargo"... dice Julio Cortázar, mas o menos.
Yo tengo algunas cosas más de las que enumera Juan y sin embargo, a veces, en estas ganas de aferrarlo todo, termino por sentirme tan vacía como las playas en invierno, y a pesar de que en la imagen, sigue siendo y existiendo como playa, como lugar de encuentro, como el oasis palpable de los acalorados humanos que van sin falta cada verano para habitarla. Aún así en mi humanidad más repelente, esa que sin rodeos me convierte en un ser con los pies sobre la tierra, dicen algunos, o en gente de puras superficies dicen otros y viceversa todo según el ojo que lo mide, básicamente quiero más y no me alcanza. Inconformista.
Entonces ando rodando, dándole vueltas a un vacío que no existe, a una extraña sensación de necesitar lo que en sí, uno no podría poner en dos o tres palabras... y para contármelo me devano los sesos pedazo a pedazo, como una mandarina amarga, a dos días de madurar y, digo a dos días por que parecen las demandas de un niño malcriado, insatisfecho con el amor que le dan por doquier, los juguetes que le compraron el domingo anterior y la sonrisa hipnótica de casi todos los que lo rodean...
Más palabras que se redondearan un día.
P/D: " Solo y perdido se descubre en lo absurdo de no estar ni solo ni perdido y sin embargo, sin embargo"... dice Julio Cortázar, mas o menos.
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